¿Cómo impacta Psicológicamente la MIGRACIÓN a una familia?
¿Estás pensando en migrar con tu familia?, pero aún no sabes si es lo mejor o no para todos ellos. ¿Fortalecerá las relaciones en la familia o los destruirá? ¿Cómo se verán impactados emocionalmente? ¿Les hará bien?
Te hablo desde mi experiencia propia de emigrar a otro país con mi familia y cómo mediadora familiar…
Migrar no es sólo cambiar de país.
Es despedirse de la plaza donde aprendieron a andar en bicicleta, del olor del pan del barrio, de tu familia, de tus amigos, de todo lo que conoces.
Es un proceso profundo, doloroso, pero al mismo tiempo gratificante y de gran crecimiento.
Desde la experiencia de muchas familias que han emigrado —y también desde la mía— he podido ver que cuando una familia se muda a otro país, no solo cambia su entorno, también se remueve su equilibrio emocional, su identidad, sus roles y sus dinámicas familiares.
El desarraigo duele
Para poder construir algo nuevo, necesitas eliminar lo antiguo que ya no te sirve, y eso duele.
La familia nuclear (Tu marido o señora, tú y tus hijos) se enfrentarán a desafíos enormes: un idioma distinto donde nadie te entiende, costumbres diferentes, reglas sociales distintas, escuelas con otros sistemas de educación y reglas, discriminación, sistemas de salud muy complejos, burocracia, sistema bancario y tributario diferente al que acostumbrabas, criar sin red de apoyo, miedo, comenzar profesionalmente de nuevo, sin amigos, sin familia… todo de cero y al mismo tiempo.
El cuerpo físicamente llega al nuevo país, pero el corazón tarda en aterrizar y encajar.
En esta etapa es bueno tener un psicólogo del país de origen que pueda acompañar a toda la familia en el proceso. Adaptarse no es fácil y para eso es clave tener a alguien que hable tu idioma y conozca tu cultura.
Migrar también une… si se trabaja como equipo
Si la pareja emigra unida y con una relación fuerte, saldrá de esta etapa fortalecida. Sino, fracasará fuertemente.
La soledad en el extranjero y todos los desafíos, pueden transformarse en una oportunidad de conexión y experiencias familiares únicas. Podrán tener experiencias de resiliencia compartidas, aprender a apoyarse mutuamente, tomar decisiones como equipo, equivocarse juntos, volver a pararse mil veces, animarse, celebrar triunfos y redescubrirse como personas.
Se reinventan como personas, pareja y familia. Tienen más tiempo juntos, ya que no tienen compromisos sociales y aprenden a apoyarse como nunca antes.
Por otra parte, los hijos se sienten parte de un equipo, parte de un proyecto familiar, toman roles más activos, aprenden a apoyarse entre hermanos, ya que están viviendo lo mismo y solo entre ellos se comprenden. Descubren que hay familias muy diferentes y que también son válidas, aprenden a probar comidas nuevas, a adaptarse y a ser resilientes.
Momento Nerd:
Resiliencia: es la capacidad que tiene una persona, familia o comunidad para adaptarse positivamente frente a situaciones difíciles, cambios o crisis, superarlas y salir fortalecida de ellas.
¿Y los que se quedan?
Los abuelos, tíos, primos, amigos que se quedan en el país cumplen un rol emocional clave para la familia que emigra.
Son el ancla, la raíz, la conexión con la identidad y la cultura propia.
Mantener esos lazos vivos es una necesidad emocional y de identidad.
Para todos ellos también implica un cambio y una aceptación a una realidad que no escogieron.
Al principio sienten incredulidad, luego rabia, pena y por último aceptación. Es un duelo para ellos también.
Al emigrar, muchas familias, descubren en la distancia una nueva forma de quererse.
¿Has vivido una experiencia de migración familiar? ¿Estás pensando en hacerlo? ¿Has vivido el impacto emocional de la migración? ¿Sabías que existe la depresión del migrante?
Con cariño,
Jesu
PD: Recuerda que si necesitas ayuda para crear un Proyecto de Vida Familiar, ordenar las Finanzas Familiares y/o conversar temas difíciles, puedes agendar una asesoría Aquí.
